La nave a medias
El sábado, Teo llevó palés del puerto y Darío pidió prestada la escalera del local. Los dos grupos llegaron por separado y trabajaron por separado durante una hora, cada uno en su punta de la nave.
Fue Iria quien subió al tejado. Encontró tres tejas rotas justo encima del rincón donde la banda dejaba el equipo. Ona subió detrás para verlo. El altavoz no se había roto al caer: llevaba semanas mojándose por dentro cada vez que llovía, y el golpe solo había terminado el trabajo.
Nadie pidió perdón en voz alta. Marcos, el que había empujado la rampa, sujetó la escalera mientras Ona colocaba las tejas nuevas. Después levantaron entre todos una pared de palés a la altura del hombro, del suelo a la mitad de la nave: música a un lado, rampa al otro.
La rampa tuvo que perder un metro para que cupiera la pared. Los patinadores protestaron, cortaron el palé sobrante y no volvieron a hablar del tema delante de la banda.
La concejala vino a ver la pared, tocó una teja nueva y se marchó sin decir nada del candado. En la fiesta, la banda tocó en su mitad. Desde la otra mitad se oía todo, y a nadie le pareció necesario cambiar eso.
Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Citar a los dos grupos en el local, con reglas
- Organizar una tarde de trabajo juntos en la nave
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