El mapa y el pez azul
Mia llevó el plano abierto y Teo caminó a su lado. Bajaron al patio, cruzaron el arco y giraron junto al pozo, tal como indicaba el dibujo.
Al llegar encontraron dos puertas. Una tenía una pala pintada y la otra, un pez.
—Esta debe de ser —dijo Mia, comparando el pez con el de la carta.
La puerta se abrió al empujarla. Bajo una escalera vieron el cofre azul. Teo lo sacó de allí sin levantar polvo sobre su compañera y juntos abrieron la tapa.
Dentro había una sábana, figuras de madera y un pequeño papel: «Poned una luz detrás y dejad que los barcos crezcan».
Mia tomó una figura de sirena. Teo encendió la linterna y su sombra apareció en la pared, tan alta como él.
—¡Ahora entiendo los siete mares! —exclamó ella.
Guardaron todas las piezas y regresaron con el cofre. La abuela comprobó que no faltaba ninguna y eligió una figura con sombrero de capitana.
Aquella tarde, Mia sostuvo la sirena y Teo movió un barco detrás de la sábana. La abuela narró la aventura para los niños del puerto.
Al terminar, Mia dibujó en el plano el camino de vuelta a casa. Junto al dibujo escribió: «El tesoro ya está aquí». Desde la otra habitación llegaron los primeros aplausos.
Este cuento tiene 3 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Subir a la torre de vigilancia
- Seguir el plano por el patio hasta el almacén
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