Un hilo de voz por las paredes
Teo siguió con la mirada el tubo que bajaba por la escalera interior. Mia caminó detrás, alumbrando cada descanso.
El silbido se hizo más fuerte junto a una puerta de madera. Allí terminaba el tubo, con una abertura redonda a la altura de sus cabezas.
—¡Almacén a la vista! —anunció Teo por la abertura.
Su voz volvió desde la torre, lejana y un poco chillona. Mia se tapó la boca para no reír demasiado.
Entraron en el cuarto. El ruido que habían oído venía de una ventanita que golpeaba con el viento. Teo la aseguró, mientras Mia descubría el cofre azul bajo la escalera.
Al abrirlo encontraron figuras sujetas a varillas. Había barcos, peces y una capitana con un sombrero enorme. Una sábana blanca cubría el fondo.
Mia sostuvo la capitana frente a la linterna. La pared se llenó con su sombra.
—¡La abuela nos ha mandado a buscar un teatro!
Volvieron al puerto con el cofre y le contaron cómo habían encontrado el almacén. La abuela se rio al oír la imitación de la voz de Teo en el tubo.
Por la noche estrenaron una función sobre dos exploradores que buscaban un tesoro. Teo hizo la voz de la torre desde detrás de la sábana y Mia movió las figuras. Esta vez, todo el público pudo reírse con ellos.
Este cuento tiene 3 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Subir a la torre de vigilancia
- Seguir el tubo de voz por la escalera interior
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