La fiesta con todo en su sitio
Olmo y Pincho decidieron quedarse. Mimi les enseñó un baile que se hacía sin pisar las cintas del suelo. Lía repartió los instrumentos del cesto: aquel era el origen del ruido que habían oído al llegar.
Pincho tocó unas maracas y Olmo acompañó con pequeños golpes de pico sobre un tambor.
El encargado terminó de ajustar la ventana antes de que empezara otra llovizna. No entró ni una gota.
Cuando acabó la fiesta, guardaron las guirnaldas en una caja rotulada: «Adornos, estante del fondo». Mimi añadió una nota con el lugar donde las había resguardado aquella tarde.
Olmo y Pincho volvieron a casa tarareando el baile. El misterio había empezado con un ruido y terminado con una canción que ya sabían tocar.
Este cuento tiene 5 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Entrar y ofrecer ayuda
- Seguir las marcas hasta los adornos
- Quedarse a celebrar la fiesta
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