La concha que unió a la isla

La concha que unió a la isla

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Genio, Elfo y Ninfa se acercan a la bahía y oyen las corrientes ya menos bravas. La concha musical brilla entre las algas, lista para usarse.

—Usaremos la concha para calmar las corrientes —dice el Genio con voz serena.—

Elfo asiente y guía a Coral, la sirena, que aparece como apoyo. —Yo explicaré el origen del canto para que las sirenas lo entiendan, así no se asustan más,—dice Elfo.

Ninfa toma una respiración tranquila. —Yo avisaré a las criaturas marinas que estamos aquí para ayudar, y les pediré paciencia,—añade.

La concha suena suave. Las aguas se vuelven claras, las corrientes se aquietan y aparece un murmullo de voces lejanas. El canto se revela poco a poco: es un himno que dice que la isla prospera cuando todos trabajan juntos y comparten lo aprendido. Corales y peces se acercan curiosos, escuchan atentos.

—Hoy aprendimos a escucharnos y a ayudar,—concluye Ninfa.—La isla de las Sirenas florece cuando todos cooperamos.