El concierto de toc, tac, tic
La isla de las sirenas y el coro escondido
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El concierto de toc, tac, tic

Los amigos llevaron las conchas a la playa. Coral llegó nadando por el canal y se acomodó en una roca. Desde allí podía ver las manos de Iris, que marcaría la entrada.

—Uno, dos... ¡y tres!

Teo hizo toc, tac, tic. Nilo acompañó con su cucharita y Coral empezó a cantar. A mitad de la segunda estrofa, un cangrejo golpeó una concha vacía: ¡toc! El genio casi perdió el ritmo de la risa, pero Iris lo ayudó a recuperarlo.

Terminaron todos a la vez. No había sido perfecto. Había sido divertido, y Coral había llegado hasta la última nota sin esconder la voz.

Al día siguiente, las demás sirenas escucharon la historia y les pidieron que tocaran una canción con el coro. Teo llevó tres conchas. Nilo llevó la cucharita. El cangrejo apareció por su cuenta, muy serio, como si siempre hubiera formado parte del grupo.

¡Fin!

Este cuento tiene 2 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Guardar las conchas y escuchar a Coral en la playa
  2. Tocar juntos en un pequeño concierto
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