Un marco para lo que quedó
Ígnea decidió conservar las piezas firmes. Con ayuda de Somni las colocó en un marco oscuro, dejando huecos entre las hojas rotas. Tronador llevó los restos que se deshacían a un recipiente cerrado para limpiar la mesa.
No intentaron pintar los fragmentos como si estuvieran intactos. Ígnea escribió una tarjeta que explicaba qué había querido hacer y qué salió mal en el horno.
Al ver el conjunto, le pareció que los huecos también formaban parte del dibujo. Lo tituló «Después del calor» y pidió llevarlo a la fiesta.
Varias personas se detuvieron a leer la tarjeta. Un artesano le contó un fallo parecido de su propio taller. Ígnea pudo escucharlo sin tener que defender el accidente ni avergonzarse de mostrar sus restos.
Al regresar guardó el marco y anotó qué temperatura no volvería a utilizar. La primera escultura no había regresado, pero sus fragmentos ya no estaban escondidos en el fondo de una caja.
Este cuento tiene 6 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Trabajar con los restos de Ígnea
- Montar los fragmentos en un marco
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