Los restos sobre la mesa
Ígnea desenvolvió los restos de su escultura: pequeñas formas de arcilla que debían parecer hojas. Algunas se habían partido y otras estaban ennegrecidas. El daño no desaparecería aunque siguiera frotándolas.
Somni separó las piezas firmes de las que se deshacían. Tronador acercó una bandeja para recoger el polvo sin dispersarlo por el taller.
Podían montar los fragmentos estables en un marco y mostrar la historia del intento fallido. O Ígnea podía hacer una pieza nueva, más pequeña, utilizando el horno con una temperatura controlada.
El horno estaría disponible hasta la tarde y la pieza tendría toda la noche para enfriarse. Ninguna de las dos opciones devolvería intacta la primera escultura. Ígnea tendría que elegir qué quería hacer con lo que sabía ahora.
¿Qué camino eliges?
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