El despacho a las diez y cuarto
Fotografiaste el escritorio sin tocarlo. Sobre el polvo había un rectángulo limpio: faltaba el pequeño faro de bronce que aparecía en un retrato de la habitación. La doctora señaló un objeto bajo la cortina. Era el faro; lo dejaste donde estaba para que lo recogieran los agentes.
El cristal del reloj de sobremesa no estaba roto. Su portezuela frontal había quedado entornada y las agujas podían alcanzarse desde allí. Nada demostraba que el golpe mortal lo hubiera detenido.
En cambio, el reloj de pulsera de Esteban tenía el cristal dañado y marcaba las nueve y cincuenta y seis. La doctora fue prudente: podía haberse roto durante la agresión, pero una esfera detenida no bastaba para fijar la hora de una muerte.
Junto a los libros encontraste un inventario de los discos de la casa. La última entrada decía «Brindis de la inauguración del puente». A través de la puerta abierta se veía el gramófono de la galería.
También había un cuaderno de cuentas con una hoja arrancada y una nota escrita por Esteban: «Mara: compara los justificantes con los originales. A. V. debe explicar la diferencia».
Podías seguir la contradicción entre los relojes y averiguar qué había sonado realmente a las diez y cuarto. O examinar las cuentas para entender por qué Esteban te había llamado. Fotografiaste ambas pistas antes de salir; ninguna iba a desaparecer porque eligieras estudiar la otra.
¿Qué camino eliges?
❦¿Quieres leer otro cuento?
El expediente de la tinta violeta
Beatriz Llorente aparece asesinada tras retirar de una subasta un manuscrito supuestamente antiguo. Como Lucía Ferrer, investiga una tinta imposible, una procedencia duplicada y una credencial utilizada por otra persona.
Abrir historia →El puente del destino y el último minuto
Tres compañeros buscan sacar a Mara de un minuto detenido, antes de que el puente que la retiene se cierre para siempre.
Abrir historia →El faro abandonado y los destellos de la tarde
Tres amigos investigan una luz que aparece en un faro cuyo viejo motor ya no funciona.
Abrir historia →