Una acusación sin custodia
Cuentos de Misterio 18 años o más
La última campanada de Villa Bruma
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Una acusación sin custodia

Anunciaste ante los invitados que Abel había matado a Esteban para ocultar el dinero desviado. El administrador pidió ver el original de la citación. Solo tenías la copia fotografiada.

La discusión hizo que varios invitados se levantaran. Abel aprovechó la confusión para sacar unos papeles del bolsillo y arrojarlos a la chimenea del salón. Lograste apartarlo con ayuda del jardinero, pero parte de los justificantes originales quedó destruida antes de que llegaran los agentes.

La policía conservó el disco, las copias de las cuentas y los testimonios. Esas pruebas permitían continuar investigando, pero Abel negó la reunión y se negó a responder más preguntas. La resolución ya no llegó aquella noche.

Saliste de Villa Bruma después de declarar también sobre tu propia intervención. Habías señalado al sospechoso correcto, pero el impulso de anunciarlo le había dado una ocasión para destruir documentos que aún necesitaban comprobarse.

El caso quedó abierto cuando entregaste tu informe. La fundación tendría que reconstruir los pagos con proveedores y bancos. No podías escribir «resuelto» solo porque tu explicación te pareciera convincente.

En el salón, la chimenea seguía encendida. Esta vez no era una imagen del misterio: era el lugar exacto donde habías dejado que parte de la respuesta desapareciera.

¡Fin!

Este cuento tiene 8 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Examinar el despacho y el reloj detenido
  2. Seguir la pista de las cuentas de la fundación
  3. Anunciar en el salón que Abel es el asesino antes de asegurar las pruebas
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