Los deseos, con sus facturas
Confirmaron las tres peticiones. La Balanza descendió lentamente y dejó tres recibos sobre el panel. No hubo una cláusula oculta: en cada uno figuraba el origen de lo transferido.
Al regresar, Darien encontró el barrio en pie. Días después llegaron noticias de grietas en las defensas del valle. La hermana de Sira pudo dormir, mientras otra familia comenzó a pedir ayuda por la misma presencia. El barco de Ivar esperaba en el puerto, junto a muelles que habían perdido parte de su estructura.
Las consecuencias llegaron antes que cualquier celebración. Darien llevó su recibo a los responsables del valle. Sira buscó a la nueva persona afectada. Ivar utilizó su barco para transportar materiales de reparación y entregó las ganancias de aquellos viajes a los muelles dañados.
Esos trabajos no anulaban el daño ni convertían en justo el intercambio. Los tres habían leído el precio y lo habían impuesto a otros.
Guardaron los recibos y declararon públicamente lo ocurrido. Sus deseos se habían cumplido; ahora sus nombres estaban también en las reclamaciones de quienes habían pagado por ellos.
Este cuento tiene 3 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Explorar juntos la galería de los espejos
- Cubrir los espejos y buscar la puerta
- Subir juntos para examinar el instrumento
- Aceptar el coste y confirmar los deseos
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