La casa de los mensajes
Mía llegó por la pasarela y abrió la ventanilla de la Casa de los Susurros. Nerea y Tico esperaron en el pequeño canal que pasaba bajo ella.
Dentro había hojas para escribir, tablillas impermeables y un cartel con las fechas del correo entre lagunas. Una cajita guardaba canciones que los viajeros habían dejado escritas.
Tico inventó dos versos sobre un pez que confundía una bota con una cueva. Nerea se rio tanto que tuvo que sujetarse al borde.
Podían preparar una canción para recordarse durante el viaje. O consultar las fechas del correo y dejar listo el primer mensaje. Mía sacó un lápiz. Esta vez quería escribir algo que de verdad pudieran hacer, no prometer que nunca volverían a estar tristes.
¿Qué camino eliges?
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