La rueda bajo el sauce
El jardín encantado de las luces
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La rueda bajo el sauce

—Luna, ¿nos enseñas dónde empieza el canal? —pidió Unicornio.

—Claro. Está detrás de ese sauce —respondió el hada.

Los guio por un paso estrecho entre las raíces. Al otro lado había una pequeña rueda de madera, unida a una puertecita que cerraba la salida del agua.

—Esta rueda levanta la puerta —explicó Luna—. Pero mirad lo que ha traído el viento.

Una rama se había encajado entre los radios. Luna intentó sacarla, pero era demasiado pesada para ella.

—Yo puedo levantarla —ofreció Ángel.

Ángel sujetó la rama mientras Unicornio la empujaba suavemente con el cuerno. Fénix vigiló desde arriba hasta que quedó libre.

—¡Ya podéis girar!

Luna indicó hacia qué lado mover la rueda. Unicornio la empujó con el cuerno y Ángel lo ayudó con las manos. La puertecita subió y el agua empezó a correr hacia la fuente.

Los cuatro siguieron el canal. Al llegar, escucharon la canción completa y vieron cómo las flores se encendían hasta el último rincón del jardín.

—Gracias por enseñarnos el camino —dijo Unicornio.

—Y gracias por ayudarme con esa rama enorme —respondió Luna.

El hada colgó sus botas mojadas de una ramita. Después se sentó con sus nuevos amigos junto a la fuente, mientras las luces se reflejaban en el agua.

¡Fin!

Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Seguir el sendero hasta el estanque
  2. Pedir a Luna que les enseñe la entrada del canal
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