Dos destellos y uno largo
Aurora repitió el ritmo que marcaba Estela: un toque corto, otro corto y uno largo. Lucía comprobó que cada botón respondiera. La verja se abrió.
En el patio encontraron dos indicaciones. La biblioteca guardaba los planos del espejo y permitía consultar su mecanismo sin subir. La torre tenía una plataforma de observación desde donde podían examinarlo directamente.
—En ambos lugares hay un encargado de mantenimiento —leyó Aurora—. Podemos pedirle ayuda cuando sepamos qué está fallando.
El jardín seguía oscuro. Las tres permanecerían juntas, eligieran la biblioteca o la torre. Estela guardó las cintas del baile: primero querían recuperar aquella luz.
¿Qué camino eliges?
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La promesa al amanecer en la Cúpula
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