Promesa a las estrellas en la torre del reloj solar

Promesa a las estrellas en la torre del reloj solar

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La torre del reloj solar se ilumina con cada pulso de luz que cae sobre los mosaicos. El reloj marca exactamente el momento en que las tres amigas deben decidir. Aurora, Lucía y Estela se quedan frente al globo dorado que flota en la pared, esperando una promesa a las estrellas. El silencio es breve, y luego Aurora rompe la quietud.

—Hazlo ahora —dice Aurora.

La luz tiembla un poco, y la torre devuelve su promesa con un destello suave. Lucía alza su arco como si fuera una vara para medir el tiempo.

—Debemos decidir con calma; prometer ahora podría ponernos en riesgo si las estrellas no están de ánimo para escuchar —dice Lucía.

Estela gira en un paso ligero, acercándose a la ventana redonda donde la luna parece un espejo. Sus ojos miran las constelaciones como si fueran un mapa de posibles caminos.

—Si prometemos ahora, podríamos decirles a las estrellas qué hacer con nuestra misión y no cumplir si cambia la noche. Mejor esperar hasta estar seguras —dice Estela.

Aurora asiente con firmeza. Cierra la mano con la palma abierta, y el reloj solar emite un zumbido suave que parece aprobar la pausa. Se miran las tres, y el peso de la decisión no es pequeño, pero es claro: no pueden arriesgar a su gente por un deseo breve.

—Entonces prometamos cuando estemos listas y seguras de poder cumplir —dice Aurora, con voz clara. Las tres asienten, sabiendo que la promesa no corre riesgo si se toma un momento más para prepararse a fondo.

La torre guarda silencio. La promesa queda escrita en el aire como una ruta a seguir, y el reloj solar marca un camino seguro hacia mañana, donde su valentía y su amistad las guiarán a casa sin prisa pero sin pausa.