El ruido entre los golpes
El puente que siempre volvía al principio
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El ruido entre los golpes

Nina encajó el cristal de escucha en su soporte. Se oyó una campanada, después un roce y, al final, un tintineo pequeño. La secuencia volvió a empezar aunque el viento no aumentaba.

Zarpín reconoció el último sonido. Una arandela del sensor se había soltado y golpeaba la campana al vibrar el soporte. Desactivó el control desde la caseta, aseguró el paso cerrado y sustituyó la pieza. Nina dibujó su posición para que no se perdiera el detalle.

El relojero probó la alarma y volvió a conectar el cristal. La luz quedó verde. Cruzó el puente para comprobarlo y regresó por el mismo camino, sin aparecer otra vez en el cartel de entrada.

Liro y Nina llegaron a la feria unos minutos antes de su demostración. El despertador abrió las cortinas de cartón y el público aplaudió. Después Nina añadió a su mesa una segunda hoja: el dibujo de la arandela y la explicación del fallo.

Varias personas se quedaron más tiempo mirando aquella hoja que el invento. Nina descubrió que también le gustaba contar cómo habían averiguado algo, incluso cuando la pieza importante era tan pequeña que cabía en una uña.

¡Fin!

Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Observar el cristal desde la ranura de control
  2. Escuchar el mecanismo con el cristal del relojero
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