El correo tiene paso
Nico leyó el lema bajo el sello del saco: «Ninguna noticia se queda sin camino». Lo pronunció en voz alta y el guardián respondió con la segunda mitad: «Si alguien se ofrece a llevarla».
La barrera se abrió lo justo para mostrar una senda iluminada. El guardián les pidió que cruzaran de uno en uno mientras sus ayudantes contaban. Primero pasó Zafir, después Nico con el saco y por último Nova, plegando las alas.
En la plaza de los fantasmas, las ventanas se encendieron al oír la campanilla del correo. Nico repartió las cartas hasta encontrar a su abuelo junto al reloj. Le entregó el sobre de la abuela sin abrirlo.
El abuelo leyó despacio. Después pidió papel y escribió una respuesta: había recordado dónde guardaban la receta de las rosquillas. Nico prometió llevarla de vuelta.
El guardián mantuvo abierto el paso para el regreso del correo y luego continuó reparando la gema con sus ayudantes. Nico llegó a casa antes de medianoche. Su abuela leyó la nota, abrió un cajón y sacó un cuaderno manchado de harina. A la mañana siguiente, toda la cocina olía a anís.
Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Hablar con las voces del otro lado
- Usar la contraseña del correo
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