Las voces detrás de la niebla
—Somos tres y llevamos el correo —llamó Nico. Las voces dejaron de hablar a la vez. Una, más grave, se presentó como el guardián; las otras pertenecían a sus ayudantes, que vigilaban desde las barandillas.
—Mi gema se ha torcido con el viento —explicó el guardián—. Veo vuestras sombras, pero se mezclan. No abriré hasta saber quién cruza.
Nova plegó las alas para que su silueta ocupara menos. Zafir levantó el sombrero. La luz volvió a dar un salto y convirtió las tres figuras en una mancha.
Nico preguntó si podían identificarse de otra manera. El guardián admitió que el cartero usaba una contraseña: el lema escrito bajo el sello del saco. También podían fijar el soporte de luz desde el pilar cercano; una rueda accesible desde la orilla permitía enderezarlo.
El saco seguía cerrado. Nico encontró el sello sin abrir ninguna carta. Ahora podían pedir el paso con la contraseña o reparar primero el soporte para que todos los viajeros de aquella noche cruzaran con normalidad.
¿Qué camino eliges?
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