La torre y el río
Caos comprobó el cauce antiguo y señaló el punto donde los cimientos lo cerraban. Daro se quedó frente a su torre. Detrás de la ventana más alta estaban las cartas de su compañera y los objetos de toda una vida. No había tiempo para vaciarla antes de que cediera el cristal.
Vera le ofreció quedarse junto a él. Daro negó despacio. Necesitaba espacio para desplegar las alas. Golpeó los dos pilares inferiores y empujó el muro hacia el barranco, lejos de las casas. La torre cayó con un sonido que hizo temblar la plaza.
Al romperse el reloj central, el agua recuperó el movimiento. Encontró la entrada despejada y corrió por el cauce hasta el mar. Las calles del barrio norte se mojaron de espuma, pero las casas siguieron en pie.
La campana de la plaza dio las seis y un minuto. La niña recogió los pedazos de su taza; una vecina se agachó a ayudarla. Vera conservaba su reloj de viaje, aunque decidió quedarse hasta que todos entendieran lo sucedido.
Daro pasó su primera noche sin torre en una casa prestada. Escribió las frases de las cartas que todavía recordaba. A la mañana siguiente no estaban completas. Abrió la ventana y siguió escribiendo mientras, abajo, el pueblo estrenaba un día.
Este cuento tiene 2 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Estudiar el plano del barrio
- Derribar la torre y desviar el agua
¿Quieres leer otro cuento?
La puerta que confundía los mundos
Una inventora descubre que reconocer su ciudad al otro lado de un portal no basta para saber que ha encontrado el camino a casa.
Abrir historia →La frontera del tiempo y el minuto de Néstor
Tres compañeros deben cerrar una avería temporal sin dejar atrapado al técnico que intentó detenerla.
Abrir historia →La ciudad flotante
El barrio oeste de Nimbo se está inclinando. Lyra, Bastian y Anselmo deben devolver aire a la piedra que lo sostiene antes de que la ciudad tenga que ser evacuada.
Abrir historia →