La concha del poste
Lira limpió el barro del poste con la punta de una rama. Debajo de la concha se leía: «Cuando la sombra toca el agua, busca el ojo de la tarde». Las líneas marcaban el nivel que tenía el río en distintas estaciones.
Nimbo copió las palabras. Taro encontró una firma pequeña: «Servicio de navegación». Tal vez no fuera un acertijo puesto para esconder un tesoro, sino una instrucción para quienes viajaban por el río.
La sombra del gran álamo se acercaba al agua. Podían esperar allí y observar qué ocurría en el momento descrito. Nimbo quería anotar la dirección exacta del reflejo.
Lira propuso otra vía: visitar a la nutria que había cuidado los embarcaderos durante muchos años. Vivía a poca distancia y quizá conociera la expresión «ojo de la tarde».
Taro dejó las palas que habían llevado los vecinos apoyadas contra un árbol, fuera de los nidos. No necesitaban cavar para probar ninguna de aquellas ideas.
¿Qué camino eliges?
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