La nota de Oliver
Lira acercó la caja de notas al patio. Oliver leyó algunas: «Prefiero saludar con la mano», «Necesito un rato de silencio», «Hoy sí quiero un abrazo». Eligió una tarjeta en blanco.
Escribió: «Quiero conocer a mis vecinos. No quiero dar un discurso ni que me abracen sin preguntarme». Tilo leyó la frase dos veces. —Debí preguntártelo antes —dijo.
Oliver añadió algo en voz alta: extrañaba el jardín de su antigua casa. Le gustaría enseñar a quien quisiera cómo cuidar los esquejes que había traído. Podía hacerlo en una mesa de la sala, sin que todos lo miraran a la vez, o quedarse en el patio y empezar conversando solo con Tilo y Lira.
—Las dos cosas me parecen bien —dijo el gato—. Pero el confeti asusta bastante a las plantas.
Tilo se rio, aliviado de poder corregir el plan sin pedirle a Oliver que fingiera entusiasmo. Ahora sí tenía dos propuestas que su invitado aceptaba.
¿Qué camino eliges?
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