Tres sillas en el patio
Lira recibió a los vecinos en la sala y explicó que Oliver prefería una bienvenida tranquila. La merienda siguió adelante. Tilo llevó tres sillas al patio y dejó la puerta entornada para que no llegara todo el ruido.
Oliver colocó sus esquejes sobre el banco. Durante un rato hablaron de riego. Después contó que en su antigua casa había un limonero que no podía llevarse. Tilo estuvo a punto de prometerle uno mejor. Se mordió la lengua y preguntó cómo era.
El gato describió las ramas bajas y el olor que entraba por la ventana. Lira escuchaba mientras apartaba unas hojas secas de una maceta. No intentaron convencerlo de que la mudanza era una suerte.
Cuando terminó, Oliver pidió ver el rincón más soleado del patio. Podría plantar allí uno de sus esquejes la semana siguiente. Tilo lo acompañó con una regadera vacía para señalar el sitio.
Antes de irse, Oliver saludó desde la puerta a los vecinos que quedaban. No los conoció a todos aquel día. Se marchó sabiendo dónde estaban las sillas tranquilas y que podía volver a sentarse en ellas.
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Tu camino
- Usar las notas para preguntar cómo quiere participar
- Reservar el patio para una bienvenida pequeña
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