La campana de la paciencia: una reunión en el santuario
Cuentos de Amor 9-12 años

La campana de la paciencia: una reunión en el santuario

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En el centro del santuario, la campana de metal dejó sonar sus primeros destellos cuando el viento empujó la cuerda. Gato sabio dio un paso calmado, Conejo alegre dio un salto corto, y Lira la tortuga se acercó con una mirada que decía paciencia sin palabras.

—Si escuchamos primero, sabremos qué hacer —dijo Lira, en voz suave. Hay que esperar a que todos lleguen y luego decidir juntos.

El sonido de la campana se repetía, uno, dos, tres toques. Todos los habitantes del santuario comenzaron a acercarse poco a poco: las ratas, las aves, el ratón que siempre llega tarde, incluso la pequeña ardilla que dudaba de cada paso. Gato sabio habló con tono sereno. —Cuando tengamos a todos, podemos compartir ideas y decidir con calma —dijo Gato sabio, en tono sereno. —Si alguien tiene miedo, lo decimos y nos damos la mano —dijo Gato sabio, en tono sereno. —Si alguien sabe la solución, la propone sin gritar —dijo Gato sabio, en tono sereno. —Así salimos todos ganando —dijo Gato sabio, en tono sereno.

Conejo alegre sonrió de oreja a oreja y asintió con prontitud. —Yo quiero ayudar a todos —dijo Conejo alegre, sonriendo de oreja a oreja y asintiendo con prontitud. —Si damos un abrazo, nadie se sentirá solo cuando llegue un problema —dijo Conejo alegre, en tono decidido.

La reunión terminó con un gran abrazo colectivo: Gato sabio rodeó a Conejo alegre, Conejo alegre envolvió a Lira, y todos, poco a poco, se unieron en una cadena de calor y apoyo.

—Hemos aprendido a escuchar, a esperar y a cooperar —dijo Gato sabio, en tono solemne. —En este santuario, la empatía es nuestra fuerza, y la cooperación, nuestra más valiosa campana —dijo Gato sabio, en tono solemne.

La campana quedó en silencio, pero su lejano eco recordó a todos que la paz llega cuando nadie camina solo.