La mesa junto a la ventana
Tilo guardó el confeti y cambió la pancarta por una más pequeña: «Bienvenidos». Después colocó una mesa junto a la ventana, con agua, macetas vacías y los esquejes de Oliver.
Lira recibió a los vecinos y explicó que cada cual podía elegir entre merendar, conversar o acercarse a la mesa de plantas. No habría discurso. Oliver no tuvo que cruzar la sala bajo una lluvia de aplausos.
Una ardilla le preguntó por qué su menta se secaba. Un tejón confesó que siempre olvidaba regar. Oliver les enseñó a comprobar la humedad de la tierra. Poco a poco dejó de mantener las orejas pegadas a la cabeza.
Tilo se sentó a su lado cuando quedó una silla libre. —¿Te apetece un abrazo de bienvenida? —preguntó.
—Hoy prefiero un choque de patas.
Chocaron las patas por encima de una maceta. Al marcharse, Oliver propuso volver el sábado para ayudar a arreglar el patio. Tilo lo apuntó en una hoja nueva y, antes de añadir música o confeti, le preguntó qué necesitarían llevar.
Este cuento tiene 2 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Usar las notas para preguntar cómo quiere participar
- Anunciar una mesa de plantas para quien quiera acercarse
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