La propuesta del Arquitecto
Adrián se remangó y mostró el dibujo: una nave larga con techo a dos aguas, dos pozos dentro y sitio para doscientas personas, en la terraza baja, fuera de la muralla vieja. Podía levantarla en tres noches.
—Tres noches sin dormir —dijo Tarun.
—Y después, semanas sin poder levantar ni una tapia. Si el refugio no sirve, no habrá muros.
Tarun miró las antorchas. Le preguntó si alguien había consultado a la gente del valle si quería un refugio. Adrián reconoció que no: llevaba desde el mediodía dibujando.
—Si levanto muros, no querré construir después —añadió—. Se me quedan las manos hechas a una cosa.
Podían empezar el refugio esa noche, o preparar antes la defensa de los pasos con la guardia del consejo y guardar las fuerzas de Adrián para lo que hiciera falta al amanecer.
¿Qué camino eliges?
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