El pacto de la terraza baja
Cuentos de Superhéroes 18 años o más
El Elefante del Futuro y el Arquitecto del Amanecer: las antorchas del valle
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El pacto de la terraza baja

El consejo tardó toda la noche en aceptar sentarse. Se sentó al amanecer, en la terraza baja, con Sabela y dos personas del valle al otro lado de una mesa que alguien bajó de la muralla vieja. Tarun y Adrián se quedaron de pie, detrás, sin ocupar silla.

El pacto cupo en una hoja. Los pozos de la terraza baja serían de uso común hasta la primavera. La gente del valle podría quedarse en la terraza, con sus propias tiendas o bajo el techo que hubiera, y trabajaría los bancales de invierno a cambio. Cualquiera de las dos partes podía convocar a la otra a la mesa con un día de aviso. Firmaron Sabela y el consejo. Tarun y Adrián firmaron como testigos, en letra pequeña.

Adrián no levantó ni un muro ni un tejado en todo el invierno. Lo que estaba en pie se reparó con manos, y lo que estaba roto se dejó roto hasta que hubo tiempo. Tarun dijo al consejo que no miraría los minutos siguientes del pacto: un acuerdo que necesita que alguien vea el futuro para cumplirse no es un acuerdo.

No fue un invierno fácil. Hubo peleas por el turno del pozo, una tienda quemada por descuido y dos reuniones en la mesa que duraron hasta la noche. Nadie volvió a llamar «oscuros» a los del valle delante de Sabela, y a veces tampoco a su espalda.

En primavera, la mitad de la gente del valle bajó a ver si el río volvía. La otra mitad se quedó. Sabela dejó en la fuente de la terraza una piedra negra de su valle, del tamaño de un puño. Nadie la quitó.

¡Fin!

Este cuento tiene 2 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Escuchar lo que ha visto Tarun
  2. Bajar al valle a hablar
  3. Deshacer la piedra y pedir que paren
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