Tres pausas para cruzar
Orio puso su reloj sobre la piedra. Primero observaron un ciclo completo sin tocar el botón.
En la siguiente pausa levantó un dedo. Eira pulsó una vez. El primer dibujo de gota se iluminó.
Esperaron. En la segunda pausa brilló otra gota; en la tercera, las tres quedaron encendidas.
La cascada se apartó. Una línea de arena empezó a bajar dentro del reloj tallado en la piedra.
—Diez minutos —recordó Orio—. Tenemos tiempo para cruzar andando.
Silo avanzó por el puente con Eira y Orio detrás. No se detuvieron a mirar la cascada hasta alcanzar la otra orilla. Aún quedaba más de la mitad de la arena.
Una hora después llamaron a la puerta del vivero. La jardinera recibió la caja y extendió los sobres para comprobar que seguían secos.
Orio explicó el mecanismo de las tres pausas y lo dibujó en el registro de caminos del vivero. Así la jardinera podría usarlo cuando volviera al bosque.
Eira guardó la bolsa vacía. Habían entregado las semillas y dejado una indicación útil para el siguiente viaje. Silo aceptó un lugar junto al fuego sin preguntar cuánto tiempo pensaban quedarse.
Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Examinar el mecanismo de la piedra lunar
- Activar el botón durante las tres pausas
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