La piedra y el ritmo del agua
Los tres examinaron la piedra desde la orilla seca. Eira iluminó los grabados con sus alas y encontró dos formas de abrir el paso.
Una llave con forma de luna colgaba en un nicho. Al colocarla en una rueda, podían mantener la catarata apartada mientras cruzaban. Después tendrían que cerrar una segunda rueda en la otra orilla.
El otro dibujo mostraba un botón bajo tres gotas. Había que pulsarlo tres veces durante las pausas del agua. Un reloj grabado prometía diez minutos de paso seco.
Orio observó varios ciclos. Cada pausa duraba cinco segundos: tiempo suficiente para pulsar desde la orilla, sin entrar en el puente.
—Puedo marcar las pausas —dijo.
Silo olfateó el nicho y comprobó que la llave estuviera libre. Ambos mecanismos parecían enteros.
¿Preferían girar la rueda con la llave o seguir el ritmo de las tres pausas?
¿Qué camino eliges?
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