La salida luminosa: regreso con historias

La salida luminosa: regreso con historias

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La acción empieza cuando la luz de la Hada del amanecer tiembla en el agua y se reparte entre las piedras. Ella alarga las manos y la catarata, que siempre ha parecido un muro, se abre con un resplandor suave, como si la cascada velara por ellos.

—Ahora seguimos por la luz que renace, sin prisa, pero con paso seguro —dice la Hada del amanecer, y sus alas transparentes dejan caer destellos que ayudan a ver el camino.

El Ser del tiempo mantiene el ritmo con calma, moviendo la arena en su reloj antiguo. —El tiempo aquí es un compañero: no corre, acompaña, y cada segundo nos acerca a la salida segura —comenta, sin perder la paciencia.

El Zorro de las sombras se mantiene atento, oliendo el aire que llega de la nueva claridad. —La salida debe estar cerca, pero hay que mirar cada salto de agua para no resbalar —advierte, con su voz firme.

Guiados por la luz, cruzan una claraboya de agua que parece nacer de la propia roca. La Hada del amanecer señala un pasillo de brillo, y el grupo lo sigue hasta encontrar una cavidad amplia, seca al centro, con una pendiente suave hacia la libertad.

—Aquí está la salida —anuncia la hada, y su toque de luz les indica el camino seguro para salir sin despertar al guardián dormido de la cascada.

Todos miran hacia el borde, donde el agua cae otra vez en silencio y prometen volver si las aguas vuelven a caer en silencio. —Volveremos cuando nos necesiten, para contar lo que aprendimos —dice el Ser del tiempo, y asiente el Zorro de las sombras.

Regresan con historias para contar, y la Hada del amanecer entrega una última guía: cuidar la luz, escuchar al tiempo y respetar la voz de la naturaleza.