La hora que prestó Merek
Merek explicó una última vez el coste del conjuro: su bastón mantendría quieta la franja durante una hora y después perdería su energía durante un año. Él conservaría sus conocimientos, pero no podría utilizar los hechizos que dependían de aquel instrumento.
—Lo elijo yo —dijo, antes de apoyar el bastón en el suelo.
El ciclo se detuvo. Zeta confirmó que ambos lados avanzaban ahora al mismo ritmo y Bram acompañó a Néstor hasta el exterior. El técnico revisó desde allí el plano de reparación, mientras Zeta y Bram cambiaban el enlace que había roto la puerta.
Terminaron con once minutos de margen. El regulador volvió a funcionar sin abrir un nuevo paso; Néstor lo dejó en modo de inspección hasta completar las pruebas.
Merek retiró el bastón. Su cristal quedó opaco. Bram se comprometió a ayudarlo con los desplazamientos y tareas que antes resolvía mediante magia, además de asumir el coste de la avería.
El camino volvió a quedar abierto. Merek salió caminando entre sus compañeros, con un bastón que aquel día solo servía para apoyarse.
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Tu camino
- Aceptar la pausa de Merek para reparar la avería
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