El seguro de las tres posiciones
Entraron en el puesto de vigilancia. Aitana encontró la palanca detrás de una tapa y Teo leyó el letrero junto a ella.
—Primero el símbolo de la luna. Después la estrella. Por último, el sol.
Aitana movió el selector hacia la luna. Se oyó un clic. Al llevarlo hacia la estrella, la palanca subió un poco.
Quiso tirar enseguida, pero Teo señaló el tercer dibujo.
—Falta el sol.
Completaron la secuencia. Esta vez la palanca se movió sin resistencia y, sobre sus cabezas, empezó a abrirse la cubierta.
Iris regresó al telescopio y comprobó que el hueco dejara ver el cielo. Aitana bajó a recibir a los visitantes mientras Teo colocaba las instrucciones junto al mando.
Los niños entraron de uno en uno. El cometa apareció como una pequeña pluma clara en el ocular. Algunos esperaban algo enorme y se sorprendieron al descubrir que hacía falta quedarse quietos para distinguirlo.
Cuando todos habían mirado, Aitana se acercó por fin al telescopio. La última niña le cedió el asiento.
—Tú también venías a verlo.
La princesa sonrió. El cielo empezaba a clarear y su promesa ya estaba cumplida.
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