Las palabras que detuvieron la obra
Fintan señaló la inscripción. Elena no pidió al rey que recordara cuánto lo querían; le preguntó si estaba dispuesto a perder otro recuerdo para añadir una hilera de piedras.
Alaric miró el arco que empezaba a formarse. Por un momento volvió a cerrar los dedos sobre el orbe. Después pronunció, con dificultad:
—Renuncio a esta obra.
Las piedras descendieron y el aro se abrió. El mecanismo quedó intacto, pero el nombre del caballo no regresó a su memoria. Fintan cerró la cámara y entregó una segunda llave a Elena: el acceso dejaría de depender de una sola persona.
El rey aceptó que el consejo revisara las prioridades antes de iniciar nuevas obras. El canal recibió los primeros fondos. El orbe siguió guardado y su precio quedó inscrito también en la puerta exterior, para que el próximo visitante lo conociera antes de poner la mano dentro.
Este cuento tiene 3 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Visitar la cámara con las advertencias presentes
- Pedir a Alaric que pronuncie la renuncia
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