Santuario de galaxias

Santuario de galaxias

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Entraron al Santuario de galaxias por una puerta que parecía hecha de luz cristalina. En el centro, un mapa estelar giraba lentamente, enviando destellos de colores que marcaban rutas imposibles. Aeon adelantó paso, atento a cada chispa; Nyra alzó las manos y sintió la energía del lugar fluir como una corriente con ritmo propio; Tessa ajustó un pequeño visor en su muñeca y verificó las lectoras de energía.

—El desequilibrio está aquí, en el pulso del santuario, no en las eras que dejamos atrás —dijo Aeon.

—Siente esa vibración. No es solo una fuga de energía, es un desajuste entre las edades y las galaxias. Si no la corregimos, el santuario podría perder su centro —dijo Nyra.

—Mis instrumentos confirman la fuga. Si medimos bien el flujo, podemos encontrar el origen exacto del desequilibrio —dijo Tessa.

El trío caminó por una pasarela que se doblaba como una espiral, rodeados de guardianes holográficos que tomaban forma cuando les llegaba la presencia de alguien. Sus rostros eran espejos de luz, y sus voces sonaban neutras, casi como si preguntaran algo que ya estaba escrito en el código del lugar.

—Escuchen atentamente, si aceptan una ruta que no corresponde con el pulso actual, podríamos perder la conexión con una era entera. ¿Qué prefieren, avanzar con cautela o arriesgarlo todo para corregirlo ahora? —dijo Aeon.

Un guardián holográfico se inclinó ligeramente. Su voz no era humana ni fría, sino clara y meditada:

—Todo desequilibrio desencadena una cadena de cambios. El santuario se sostiene gracias a la armonía de las eras. Decidiréis si priorizamos un ajuste pequeño pero seguro o un salto arriesgado para una solución definitiva —dijo el guardián.

—Puedo canalizar la energía disponible y darle forma. Si la frecuencia es estable, podemos hacer un paso corto entre mundos sin desbalancear nada más —dijo Nyra.

—Y yo puedo construir un temporizador que supervise cada salto. Si algo falla, la máquina lo detecta y lo detiene —dijo Tessa.

El mapa estelar respondió con un destello más intenso. El trío se detuvo frente a dos rutas, una que parecía suave y otra que brillaba con una luz tensa. El silencio dejó clara la pregunta: ¿qué camino tomarán para restablecer la armonía del santuario?

—A veces la mejor decisión es la que mantiene todo en su lugar —dijo Aeon.

—Entonces sigamos el pulso correcto y cuidemos cada salto —dijo Nyra.

—O nos quedamos aquí y buscamos otra solución que no requiera un salto ahora. ¿Qué prefieren? —dijo Tessa.

La decisión quedaba en sus manos, y el santuario parecía esperar, como si el destino dependiera de su siguiente movimiento.

¿Qué camino eliges?