Dos caminos hasta la llave
El templo de la Felicidad y la canción que faltaba
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Dos caminos hasta la llave

La cuidadora les mostró un plano del jardín. La llave de la caja tenía forma de hoja y estaba en un quiosco junto al estanque.

El duende Nilo podía acompañarlos por el paseo de las linternas. El lobo Eren les enseñaría el sendero del agua, que llegaba al mismo quiosco desde la otra orilla.

—La llave se presta a los visitantes y se devuelve al salir —explicó la cuidadora.

Ada se guardó una copia del plano. Silbo preguntó cuál de los dos caminos tenía bancos para descansar.

—Los dos —respondió Eren—. No tenemos ninguna prisa.

Silbo sonrió un poco. Eligieron por dónde empezar.

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¿Qué camino eliges?

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