La moneda de la cascada
La fuente estaba en una repisa, justo encima del agua. En su borde descansaba una moneda dorada. Un cartel decía: «Un deseo por visitante. La moneda vuelve a la fuente cuando el deseo se cumple».
Mía pensó en pedir que Nerea no se marchara. La sirena le explicó que quería conocer la laguna del sur y estar con su familia allí. Podía tener ganas de viajar y sentir pena por despedirse a la vez.
Mía dejó de mirar la moneda como si pudiera decidir por su amiga. Podían usarla para encontrar una manera de comunicarse. O dejarla donde estaba y pedir consejo a Nácar, la vieja pez guardiana que conocía muchos viajes.
¿Qué camino eliges?
❦¿Quieres leer otro cuento?
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