El desayuno de la tierra
Vera y Leo llevaron las manzanas demasiado pasadas al compostador. Sobre una mesa colocaron dibujos de las cuatro etapas: restos de fruta, mezcla con hojas secas, tiempo y, al final, compost oscuro para el huerto.
—No desaparece —dijo Leo a los visitantes—. Se transforma con ayuda de seres diminutos.
Alba les prestó una lupa para observar una muestra de compost maduro dentro de una caja, sin molestar a los animales del suelo. Vera descubrió pedacitos de hoja y comprendió que el proceso necesitaba aire y humedad, no una montaña de fruta amontonada.
Al cerrar la feria, cubrieron los restos nuevos con material seco. Pico buscó insectos lejos de la mesa. En primavera, Alba usaría aquel compost en los bancales del parque. Vera pegó una última flecha en su rueda: «De la tierra a la manzana; de la manzana a la tierra».
Este cuento tiene 8 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Subir por el camino que huele a manzana
- Averiguar qué hacer con las manzanas caídas
- Mostrar cómo funciona el compost
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