El vuelo más lento
Los niños montaron una pista dentro del pabellón para que el viento no se llevara nada. Dejaron caer, desde la misma altura, semillas de arce ya recogidas y modelos de papel que imitaban sus alas. Un reloj de arena pequeño les ayudó a comparar.
Al principio Vera creyó que ganaría la que llegara antes al suelo. Leo negó con la cabeza. —Para viajar con el viento, quizá conviene tardar más.
La semilla que giró más despacio fue la campeona. En la feria, cada visitante lanzó un modelo de papel y trató de alargar su vuelo doblando las alas, mientras las semillas reales permanecían en una bandeja.
Al final devolvieron las semillas al pie del arce donde las habían encontrado. Una quedó atrapada un instante en la manga de Vera y luego giró hasta el suelo. Pico la observó desde la valla. El premio no fue para quien llegó primero, sino para quien consiguió permanecer más tiempo viajando.
Este cuento tiene 8 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Subir por el camino que huele a manzana
- Seguir el viaje de las semillas
- Organizar una pista de semillas voladoras
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