Semillas con maleta
Leo dejó caer una semilla alada de arce desde la altura de su rodilla. Giró dos veces antes de aterrizar. Vera repitió la prueba con una bellota, que cayó recta y rodó bajo el banco.
Alba les enseñó a observar sin esparcir las semillas fuera de su zona. Algunas viajaban con el viento; otras se enganchaban al pelo de los animales; y muchas bellotas eran transportadas por arrendajos y ardillas, que a veces olvidaban dónde las habían escondido.
Pico apareció en una rama. Nadie intentó darle comida. Vera dibujó su silueta en el cuaderno y escribió: «Los animales también transportan semillas».
Podían comparar vuelos en una pista protegida o construir un panel con telas para explicar cómo se enganchaban ciertos frutos.
¿Qué camino eliges?
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