Los colores que estaban escondidos
Vera ordenó las hojas caídas de la más verde a la más amarilla. Leo encontró una naranja con manchas verdes y decidió colocarla justo en medio. Cuando terminaron, el suelo parecía una escalera de colores.
Alba explicó que, al acortarse los días, muchos árboles dejaban de fabricar tanta clorofila, la sustancia que da el color verde. Entonces se veían mejor amarillos y naranjas que ya estaban en la hoja; en algunas especies también aparecían rojos.
—Así que el otoño no pinta todas las hojas de golpe —comprendió Vera—. Cada árbol cambia a su manera.
Para enseñarlo en la feria podían crear una rueda ordenada con fotografías de las hojas, sin llevárselas, o estampar las que ya habían recogido y devolverlas después bajo sus árboles.
¿Qué camino eliges?
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