Las manos de Lucio
Lucio y Malakar: la salida del templo
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Las manos de Lucio

Lucio se quedó donde veía los reflejos. Levantó una mano para indicar a Malakar que girara la primera gema a la izquierda. Después juntó dos dedos para pedir un movimiento pequeño.

—¡Ahí! —dijo cuando las tres manchas coincidieron con el dibujo.

Sonó un clic y el guardián se apartó. Habían usado gestos para orientar un mecanismo, no un truco para engañarlo.

Al salir al patio encontraron a Bruno. Malakar le confirmó que no quedaba nadie en aquel pasillo. Lucio le mostró los movimientos que había inventado; el cuidador los repitió para señalar, en broma, el camino a casa.

¡Fin!

Este cuento tiene 5 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Ir ahora con Malakar al cruce
  2. Elegir la puerta de las gemas
  3. Guiar a Malakar con gestos
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