El guardián de las gemas
La puerta de las gemas tenía delante un guardián de piedra. Al acercarse, la estatua abrió los ojos.
—Para pasar, alinead las tres luces con el dibujo del patio. No hace falta fuerza.
Las gemas podían girar, pero la del centro estaba demasiado alta para Lucio. Malakar sí llegaba.
Lucio vio los reflejos sobre el suelo y entendió hacia dónde debían moverse. Podía guiar a Malakar con gestos desde allí. O el brujo podía iluminar el dibujo con su varita para comparar mejor las posiciones antes de girarlas.
¿Qué camino eliges?
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