El aire que llevaba consigo
—¡El aire! —respondió Lucio.
Probó la idea con las pistas: entraba por la nariz, llenaba los pulmones y salía al soplar. Todas encajaban.
Malakar señaló la abertura. Lucio sopló suavemente y una ruedecilla giró dentro. La puerta se abrió hacia el patio.
Bruno los esperaba allí, contando a los últimos visitantes. Lucio le explicó el mecanismo antes de despedirse.
Mientras volvían a casa, Malakar preguntó si quería copiar la adivinanza en el cuaderno. Lucio añadió también el dibujo de la ruedecilla: saber la respuesta había servido para entender qué tenía que hacer.
Este cuento tiene 5 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Ir ahora con Malakar al cruce
- Elegir la puerta de las runas
- Responder «el aire»
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