La moneda solar y la salida de la noche

La moneda solar y la salida de la noche

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La moneda solar, sostenida entre las manos de Elden, emite un resplandor cálido. Él la gira una vez y la luz se expande, formando una puerta de luz que flota en medio de la sala.

—La moneda revela lo que está oculto cuando la usamos con calma y decisión —dice Elden con voz baja, pero clara—. Cuiden a los centinelas perdidos y guíenlos hacia la salida.

Toran se adelanta, afianza su mochila y asiente con la mirada fija. —Tenemos poco tiempo. Si seguimos la ruta, podremos sacar a todos de aquí sin ocupar más recursos.

Skye observa el resplandor de la puerta y señala con su mano libre. —Yo voy primero. Los mapas celestes me indican dónde están los centinelas. Si se mueven, los podemos cruzar sin hacer ruido.

La puerta de luz se abre como un pasillo macizo de cristal. Los centinelas, figuras altas y cansadas, asoman la cabeza y confían en la nueva guía. —Gracias, gracias —murmura uno de ellos, temblando, pero con esperanza renovada. Toran toma la delantera y les indica el camino seguro hacia la salida, con pasos firmes.

—Sigan el rastro de la moneda —dice Elden, manteniendo la calma—. Ella guía el camino y ustedes son su voz en la oscuridad.

Juntos, salen del recinto hacia la claridad del exterior. La puerta de luz se cierra detrás de ellos, dejando a los tres amigos un camino claro y una tarea cumplida. El explorador, el mago y la cazadora miran a su alrededor y saben que lo que aprendieron hoy sirve para cuidar a los otros. —Cuando trabajamos juntos, podemos ayudar a cualquiera que esté perdido —dice Skye con una sonrisa.