La cámara secreta del cuaderno mabilizado

La cámara secreta del cuaderno mabilizado

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El cuaderno marcado se ilumina y señala un túnel que respira polvo y humedad. Toran envía una mirada rápida a sus compañeros: Elden, con la frente limpia de preocupaciones, y Skye, que levanta una mano para ver las constelaciones dibujadas en el techo.

—Aquí está el camino que buscábamos —dice el cuaderno, con voz pequeña y clara que nadie escucha más que ellos—. Seguid y encontrad la cámara subterránea que guarda antiguos conjuros.

El pasaje conduce a una caverna baja, donde las paredes tiemblan cuando alguien respira. En medio, una cámara ovalada descansa, cubierta por un velo de polvo. Un cristal antiguo brilla con una luz pálida. El cuaderno llama otra vez.

—Si tomamos uno de los conjuros, podríamos defender a los demás en futuras batallas —dice Toran, con tono decidido—, pero podría desequilibrar el mundo. Todo depende de la elección.

—Lo correcto es entender lo que ya hay en equilibrio —responde Elden, mirándolo con calma—. Un conjuro nuevo trae responsabilidades. Debemos pensar en el uso y en las consecuencias.

Skye se acerca, examina el velo y señala otro detalle: —Hay un aviso grabado en la piedra: solo quien comprende el valor de la prudencia podrá usarlo.

Con un acuerdo silencioso, el grupo decide dejar la cámara intacta. Cada uno es consciente de que el poder no debe ser usado sin necesidad. Regresan por el túnel, dejando el cuaderno marcado en su sitio, fiel guardián de lo que no debe cambiarse a la ligera.

—A veces la mayor fuerza es saber cuándo no tocar —concluye Toran, al salir a la luz—. Y esa es la victoria más grande de todas.