La rueda de la sala del viento
El laberinto del dragón y las voces del patio
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La rueda de la sala del viento

Siguieron las flechas y encontraron a Elvira junto a una rueda inmóvil. La guardiana había cerrado el paso del aire mientras revisaba los tubos.

—Una compuerta se ha quedado atascada. Por eso las voces del patio rebotan y suenan tan fuertes —explicó—. Necesito un soplido suave por esta abertura para soltarla.

Sobre la abertura había una vieja adivinanza: «No me ves; entro en tus pulmones y salgo cuando soplas». Darío miró a Fuego, que podía soplar sin encender una llama.

Elvira les ofreció ayudarla con la prueba o regresar por el pasillo mientras ella buscaba un fuelle. No necesitaba que se arriesgaran para demostrar nada.

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¿Qué camino eliges?

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