Las placas de la barandilla
El puente que siempre volvía al principio
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Las placas de la barandilla

Las placas formaban un esquema: campana del viento, cristal de control, cierre de seguridad. Zarpín señaló una flecha que iba de la campana al cristal. Si llegaba una señal de tormenta, el puente doblaba el camino sobre sí mismo y devolvía a los viajeros a la entrada.

—He revisado el cristal —dijo—. Responde bien. Me falta seguir la señal desde la campana.

Liro se ofreció a observar la campana desde el sendero lateral mientras Nina anotaba los destellos junto a Zarpín. Podían comunicarse con los silbatos del relojero: un toque por cada golpe. Así comprobarían si el cristal recibía señales que la campana no había enviado.

También podían dejar la reparación en manos de Zarpín y tomar la barca del embarcadero. El desvío era más largo y quizá perdieran el turno de Nina en la feria, pero les permitiría cruzar sin esperar.

Nina apoyó la mochila en el banco. Le apetecía resolver el misterio. También le importaba llegar. No fingió que las dos cosas le daban igual.

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¿Qué camino eliges?

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