Dos puestos de observación
El puente que siempre volvía al principio
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Dos puestos de observación

Liro llegó por el sendero al puesto desde el que se veía la campana. Nina se quedó junto al cristal con Zarpín. Acordaron un toque de silbato por cada campanada y una mano levantada para detener la prueba.

Liro oyó un golpe y silbó una vez. Nina anotó tres destellos. Repitieron la observación: una campanada, tres señales. El fallo estaba en el cable que comunicaba ambos mecanismos, no en el viento.

Zarpín desconectó el control y encontró un contacto flojo dentro de la caja. Lo ajustó, cerró la tapa y repitieron la prueba. Esta vez Nina vio un solo destello por cada toque del silbato.

El relojero verificó el paso y abrió el puente. Llegaron a la feria a tiempo de montar la mesa de Nina. Liro extendió el mantel mientras ella comprobaba su despertador.

Cuando una visitante preguntó si trabajaba sola, Nina miró a su amigo. —Este invento lo hice yo. Para llegar hoy aquí hemos tenido que observar desde sitios distintos.

Al regreso compraron una bolsita de tornillos para Zarpín. El relojero la agradeció, aunque lo que más le gustó fue la hoja con las mediciones que Nina dejó dentro.

¡Fin!

Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Estudiar las placas de la barandilla con Zarpín
  2. Comparar la campana y los destellos desde dos puestos
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