La barca y una mesa vacía
El puente que siempre volvía al principio
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La barca y una mesa vacía

Nina le dijo a Zarpín que tomarían la barca. El relojero les indicó el embarcadero y prometió avisar a los viajeros de que el puente seguía cerrado. Liro desató su cinta del poste antes de marcharse.

La barquera cruzó el río por un tramo tranquilo. Desde el agua vieron el puente entero, con su cristal rojo brillando en la caseta. Nina dejó de mirar el reloj cuando comprendió que no llegarían a su turno.

En la feria estaban recogiendo las sillas de las demostraciones. La organizadora no podía volver a reunir al público, pero les ofreció una mesa libre hasta la hora de cierre.

Nina montó allí su despertador. Primero se acercó un niño. Después una mujer que trabajaba de noche le preguntó si podía programarse para abrir las cortinas por la tarde. Conversaron tanto que Nina terminó llenando una página de ideas.

Volvieron en la barca al anochecer. Nina no había tenido sus minutos en el escenario y seguía disgustada por eso. También llevaba el nombre de dos personas interesadas en probar el invento. Apoyó la mochila en el asiento, con cuidado de no aplastar las pequeñas cortinas.

¡Fin!

Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Estudiar las placas de la barandilla con Zarpín
  2. Tomar la barca aunque puedan llegar tarde a la feria
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