Una luz entre hongos brillantes

Una luz entre hongos brillantes

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En el claro, el Brujo aprendiz se pone de rodillas junto a un círculo de hongos que emiten un suave resplandor azul. Su túnica oscura, bordados azules, se mueve con paciencia mientras repasa las instrucciones que aprendió en las tardes de estudio. El Explorador nocturno se detiene a su lado, con la capa de capucha levantada y el cuaderno de rutas bien sujeto. El silencio solo se rompe por el crujir de la hierba y el susurro del viento entre las hojas.

—Ya casi puedo crear una luz estable que guíe a todos y marque un sendero entre los hongos, no se moverán si no ven el camino—murmura el Brujo aprendiz, concentrándose en la fórmula simple que aprendió para dar forma a la luz.

—Con paciencia, lo haremos paso a paso, y te ayudaré a vigilar el contorno del claro para no perderse—responde el Explorador nocturno, abriendo su cuaderno para dibujar la ruta que venía siguiendo desde el bosque.

El hechizo chisporrotea, se apaga, se enciende de nuevo, pero la luz aún es tímida. En la oscuridad, un susurro ligero parece deslizarse entre las hojas: un sonido cercano, una pista sutil que no se entiende con claridad.

—Escucho un susurro, parece una pista sobre el siguiente paso—dice el Brujo aprendiz, sin perder la calma. El susurro se repite, más claro esta vez, como si alguien o algo cercano quisiera ayudarlos.

—Podemos seguir ese susurro, pero hay que avanzar con cuidado—afirma el Explorador nocturno, dejando a un lado el cuaderno para centrarse en el entorno.

La pregunta queda en el aire: ¿qué camino propone ese susurro para que continúen la aventura?

¿Qué camino eliges?