La luz que molestaba
El primer tramo del sendero estaba cubierto de niebla. Oriol aumentó el brillo de su hechizo y solo consiguió ver una mancha blanca delante de la cara. Bran le pidió que bajara la mano.
Con una luz más pequeña, cerca del suelo, distinguieron las piedras del camino. A un lado empezaron a verse unos hongos azulados, casi ocultos bajo las hojas.
El aprendiz consultó el mapa. Los hongos crecían junto a las piedras que marcaban la subida al Paso Lunar. No debían seguir cualquier brillo del bosque, sino comprobar que coincidía con aquel trazado.
Oriol redujo el hechizo hasta dejar una llama sin calor del tamaño de una nuez. Bran señaló la primera marca. Habían encontrado el comienzo; ahora tocaba seguirlo con la luz a la altura adecuada.
¿Qué camino eliges?
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