Sendero de hongos y luna en la noche

Sendero de hongos y luna en la noche

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El sendero dibujado con hongos se extiende entre las hojas, brillante como una línea de luciérnagas. El Brujo aprendiz baja la mano para no tocar los hongos que se ven frágiles y, a su lado, el Explorador nocturno afina su cuaderno de rutas.

—Estos hongos parecen marcar una ruta. si seguimos, podríamos llegar a la luna que asoma entre las hojas, y eso podría acelerar nuestro regreso, o tal vez traernos un nuevo riesgo —dijo Brujo aprendiz.

El susurro de la oscuridad, que ya ha guiado sus pasos antes, parece hacerse más cercano sin ser visible. El brujo observa la luna apenas filtrada por los troncos y se da cuenta de que el sendero brilla con una luz suave y tibia.

—Mantén la calma y apunta con el cuaderno. yo te sigo con la linterna de la vista y trato de no perder la ruta —dijo Explorador nocturno.

El viajero agita la capucha y se inclina sobre el cuaderno, doblando una página para dejar una marca en la ruta. El Brujo toma una cuerda pequeña que guarda en el cinturón y la ata con cuidado a un hongo robusto, como si fuera un poste de guía. Los dos miran hacia la luna, que parece pegarse más a las hojas, más cerca de lo que parecen recordar.

—Si seguimos, el sendero podría revelarnos un ruido distinto o una pista nueva. ¿seguimos? —dijo Brujo aprendiz.

—Vamos con cautela. avanzamos ya o buscamos otra pista en la oscuridad —dijo Explorador nocturno.

La escena queda en silencio por un momento, y la luna parece pedir una decisión. ¿Qué harán ahora?

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