Rodear el pantano sonoro

Rodear el pantano sonoro

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El bosque se acercó y el Explorador nocturno se detuvo, escuchando con atención el murmullo que subía desde el pantano sonoro. El grupo se detuvo también, atentos a cada crujido. El Explorador alzó la mano para calmar a los más nerviosos y habló con voz clara, sin prisas.

—Explorador nocturno propone rodear el pantano sonoro para evitar sombras que podrían asustar al grupo.

El Brujo aprendiz asintió, mirando el cuaderno de rutas que siempre lleva en sus viajes. Sus dedos, con la tinta azul de sus bordados, se quedaron quietos un instante, luego se inclinó hacia adelante y respondió con seguridad práctica.

—Brujo aprendiz vale la pena pensar en un camino más sencillo. Si rodeamos el pantano, ganamos tiempo y seguimos sin abrirnos a las sombras. Si nos desvíamos demasiado, podría costarnos más de lo que parece.

La brisa movió las hojas y el silencio dio paso a un murmullo suave. El Explorador nocturno dio una mirada al contorno del pantano, midiendo distancias y posibles atajos en su cuaderno de rutas. Sus palabras fueron breves y útiles para todos.

—Explorador nocturno mantiene la ruta cercana a los arbustos altos para que la oscuridad no cubra el camino. Si la sombra se vuelve densa, seguimos la estela de las luciérnagas y nos orientamos con las estrellas que ya se asoman.

El grupo se apretó un poco más, pero parecía más seguro con un plan claro. El pantano emitía un murmullo constante, como si quisiera contarles un secreto, y los dos adultos del grupo se miraron, buscando la mejor forma de avanzar. Al final, el silencio volvió a ser más fuerte que las dudas, y una pregunta quedó flotando en el aire: ¿sería este desvío la solución o tendrían que enfrentarse a nuevos obstáculos más adelante?

¿Qué camino eliges?