La sala de puertas que cambian de color

La sala de puertas que cambian de color

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En la nueva sala, las puertas se abrían y cerraban como si respiraran; cada una mostraba un color distinto según la estación. Rayo dio un paso medio y miró a sus amigas con decisión.

—Propongo una carrera breve para decidir quién lidera, un paso adelante, ¿verdad? —dice Rayo.

—Yo quiero mirar las runas; allí pueden haber pistas olvidadas —dice Lía, sonriendo con su cabello de hiedra y agua.

Sera, con voz calmada, alzó un ojo y respondió: —La sala está lista para la decisión, pero primero observen bien cada puerta.

La sala dejó ver una pista: cada puerta marcaba una estación distinta. Rayo dio una patada suave al suelo y dijo: —Rápido, vamos a elegir un camino corto que tenga sentido para todos.

Lía se acercó a una puerta azul, paladeó el aire y añadió: —Podemos buscar primero las runas y luego decidir.

Sera miró a las dos, evaluó y preguntó: —¿Qué quieren hacer primero, carrera o pistas?

¿Qué camino eliges?